Mira quién manda

Mira que voy yo. No lo puedes entender. Ya verás.
¿A quién irán dirigidas estas palabras?, ¿Quiénes las utilizan? Sorprendentemente, son emitidas por personas capacitadas para educar: las/los docentes y tienen como receptores del mensaje a los niños.
Cuando todo está en su perfecto molde, cuando no hay ovejas negras que rompan la "armonía", prevalecen el amor y las caricias.
El problema nace cuando esta estructura se rompe: ¿Quién habla? ¿Quién no come?, ¿Quién no duerme?, ¿Quién se levanta? quién lo haga, habrá consecuencias.
Y los niños comen, duermen, se quedan callados, etc. pero no porque quieran, sino porque temen. Lo que los empuja es el miedo al castigo y no las ganas. Están más cerca del adiestramiento que de la educación. ¿Cómo un docente puede educar a los niños bajo amenaza o a través de negociaciones? Los que no compartimos esta teoría, somos blandos.
No hay punto medio, es blanco o negro, se les permite reírse, pero no angustiarse. Expresarse a medias y en determinados momentos, y ellos poco a poco van abandonando la espontaneidad de esta etapa de crecimiento.
Están ayudando a personas a crecer, a aprender y, encima, bajo la incómoda situación de permanecer tanto tiempo (entre seis y ocho horas consecutivas por día) lejos de casa y de sus padres, provocando en reiterados momentos angustia y desgano en las actividades. Los niños están en plena formación de su personalidad, lo que les afecte a esta edad, los acompañará toda la vida. Niños que no superan los tres años de vida, que aún no se expresan bien con palabras y todo lo dicen con la mirada, la risa, el llanto y el movimiento.
Lo bueno, es que aún hay gente que sí cree en una educación diferente. Aunque no parezca, existen, y eso ya es una pequeña luz en toda esta oscuridad. Es preciso hacer está aclaración para que, entre todas estas personas, se logre apaciguar la famosa frase que aún hoy, a pocas horas de haber entrado en el 2010, se sigue utilizando : "Al rincón, a pensar"