Un día en la colonia

Y así fue como pasamos el verano, aprovechando todo lo que la ciudad nos brinda: parques; museos; casas con mangueras, agua y patio (condición suficiente para ser visitadas).
Nuestro día comenzaba en el parque donde disfrutábamos de los
juegos del lugar y también generábamos los propios. Luego nos trasladábamos a una casa donde nos esperaba una mañana de agua y diversión. Entre todos creábamos juegos nuevos, tradicionales, de correr, de saltar, de mojarse, de persecución, una lista infinita.
Después del almuerzo recurríamos a lo
que en docencia llamamos "actividades pasivas": Talleres, cine, juegos de mesa, cuentos, dibujos...hasta cerrar el día.
Con el grupo de los más pequeños comenzábamos el día directamente en la casa, con juegos, agua y aire libre como denominadores comunes. Las actividades estaban enfocadas en el desarrollo de los sentidos, de la personalidad, de la independencia y al mismo tiempo pertenencia a un grupo, a conocer las posibilidades y limitaciones de su propio cuerpo.
Fue un gran verano. Cuando la educación y el juego van de la mano el resultado raramente es negativo, todo lo contrario.

Cerrando ya el relato de esta experiencia, invito a toda la gente a realizar algún proyecto armado o a desarrollar alguna idea en mente. Es una experiencia inigualable que deja una satisfacción particular.

Animarse, es todo lo que se necesita.

2 comentarios:

flor efron dijo...

Que lindos nenes!!

Fabiana Balserini dijo...

Se nota que se lo pasaron pipa.
Julia venía todos los días re copada.
Gracias Tami y suerte!!!
Un beso
Fabi